jueves, 29 de noviembre de 2012

Creación o Evolución

¿Creación o Evolución?
Ensayo 


 
Esta es una de las inquietudes existenciales que el hombre ha tenido a través de su historia en cuanto al origen de lo que nos rodea: si ha sido creado o si has surgido de la casualidad. Hay otras alternativas posibles que no tocaremos, como  el origen extraterrestre o el origen mitológico; el primero cabe dentro de estas dos ideas y el segundo que difícilmente podemos evaluar.  Se habla, se debate  y se apasiona cada postura en ambos puntos de vista; buscando  evidencia científica  que soporte a estas teorías de la mejor forma.  Pero algo de lo que no se habla mucho es de las implicaciones que pueden tener en nuestra vida y forma de percepción, como efectos colaterales  de  impacto.
    Hay muchas maneras en que podemos aproximar el tema  y mucho el contenido que podemos examinar; pero dado que este ensayo no pretende ser el estudio definitivo que resuelva el dilema; trataré de aproximarnos al tema con un enfoque general y específicamente con un alcance limitado tan solo en la historia humana.

La Controversia

Comencemos entonces por saber un poco ambas posturas: la creacionista  y la evolutiva.   Para la primera , al parecer todo ha sido originado por un acto creativo proveniente de un “ser superior”  que a manera de arquitecto del Universo ha diseñado todas las cosas en cuanto a su forma , contenido y funcionalidad ; desde un origen no registrado históricamente  y que básicamente ha permanecido de esta forma .    Para la segunda, todo ha surgido desde una explosión universal “inicial” llegando a través de millones de años a  formar el cosmos, los planetas, la tierra y todo cuanto ella contiene; comenzando con la vida más básica celular  y desarrollándose ésta hasta las formas de vida más complejas que conocemos.
      La postura evolutiva del origen, no es nueva como pudiéramos pensar; pues ya el filósofo griego Anaximandro (611-547 a.C.) tenía el concepto de que todas las cosas vivas se encuentran relacionadas y de que cambian con el transcurso del tiempo.  Aristóteles desarrolló su “Escala de la Naturaleza”, para explicar su concepto del avance de las cosas desde lo inanimado hasta las plantas, los animales y finalmente el hombre.    
    Georges Cuvier (1769-1832) contribuyó  con su “teoría de las catástrofes” para explicar la extinción de las especies  y Jean Baptiste Lamarck (1744-1829) que propuso que los organismos más complejos evolucionaron de los más simples, además de que pensaba  que muchos de estos cambios se dan por “el uso y desuso” de sus órganos  al tratar de adaptarse a su ambiente.
    Estas ideas fueron acumulándose e integrando información de otros campos del saber humano, como el aportado por el geólogo británico Charles Lyell (1797 – 1875),  que pensaba que las formaciones terrestres se deben al efecto constante y acumulativo de las fuerzas naturales produciendo cambios en la tierra; su libro “Principios de la Geología” fue leído por Charles Darwin (1809 – 1882) durante su viaje exploratorio alrededor del mundo y tuvo seguramente influencia en sus ideas. El efecto más impactante en esta teoría se da con la propuesta de Charles Darwin, basada en que la selección natural de las especies es en sí misma su principio evolutivo, queda plasmada en su obra “El origen de las Especies”.
    Actualmente esta teoría evolutiva, contiene muchos ingredientes integrados: desde el origen llamado “Big-Bang” inicial, la teoría de Mendel de la genética, los descubrimientos de Darwin  y muchos otros.  Podemos decir que en la forma como la conocemos ahora es una “teoría sintética” moderna, que recibe bastante aceptación en la comunidad científica y que ha sido “enriquecida” desde sus orígenes hasta su formulación como la vemos hoy en día.
    Por el  otro lado la postura creacionista del origen, tampoco es nueva y nos llega a través de la percepción del hombre desde los albores de la humanidad, en donde muchas culturas antiguas mesopotámicas  como la sumeria, ya describían en tablillas de arcilla como las encontradas en la Biblioteca de Asurbanipal (669-627 a.C.) de forma cuneiforme  y con grabados como si fuesen fotos en barro; el origen divino del hombre y los astros  por medio de su dios Marduk.
    Las cosmogonías y mitos de tipo creacionista han estado y permanecen presentes en distintas culturas y sistemas de creencias a través de la historia; aunque el movimiento creacionista más activo y conocido  hoy en día es de origen cristiano protestante.  Es durante los últimos tres siglos que ha tenido una mayor representatividad por científicos que inicialmente hicieron sus investigaciones con objeto de corroborar que la realidad estaba fundada en la existencia de Dios; entre ellos: Pascal, Newton, Kepler y Galileo; particularmente dentro del contexto de la cultura cristiana. 
   Existen dos tendencias creacionistas en nuestros días, una que apoya este pensamiento  creacionista basado en lo que la ciencia pueda aportar  para evidenciarlo  y otra que usa solo la Biblia para exponer y defender su modelo. Actualmente esta teoría ha llegado a su última versión occidental, a través del “Instituto  para la Investigación de la Creación fundado en 1981 en Estados Unidos  y que tiene como objetivo la investigación científica considerando a la Biblia como la máxima autoridad simultáneamente.

Las Evidencias

   La teoría evolutiva, dentro de su cuerpo estructural, parece afirmar: que hay una ascendencia común de todos los seres vivos a partir de un único ancestro, que la selección natural va permitiendo la sobrevivencia de los organismos más aptos  y que las variaciones de las especies se dan por  herencia, mutación y recombinación genética.   Estos cambios evolutivos, pueden ser a pequeña o grande escala  a través de generaciones y de mucho tiempo.  La teoría se fundamenta en: registros de fósiles que habitaron la tierra en el pasado, estudios de anatomía comparativa, estudios bioquímicos, etc.
    Por otro lado, la teoría creacionista no tiene un cuerpo estructural propio, sino que básicamente lo ha ido formando con base a analizar la información evolutiva existente, tratando de que mediante investigación científica puedan demostrar evidentemente lo contrario : todo ello que apunte a una creación  La teoría se fundamenta en evidencias como: falta de fósiles transicionales, ajustes de los métodos de datación radiométricos, estudios bioquímicos y de genética, así como de geología y antropología.
     Ambas teorías tienen personajes  significativos y teorías que tratan de sustentar con todo el soporte científico de mayor rigor. La tendencia creacionista que irónicamente surgió de un trasfondo más religioso ahora está usando todas las herramientas científicas a su alcance, mientras que la tendencia evolutiva que surgió más de las ideas y la investigación humana  están tendiendo cada vez más a institucionalizarse  y dogmatizarse.

Las Implicaciones

Aparte  de que ambas hipótesis con su contenido estructural están hoy en día en una “lucha férrea” por el control de la “verdad absoluta”, nos permiten evaluar alternativas diferentes de cómo vemos nuestro origen  y hacia a donde apunta nuestro futuro.
     Al parecer de acuerdo a los evolucionistas: No existe un ser superior (“Dios”) en el proceso y por tanto no hay marco de referencia para hablar del bien y del mal, o de que el ser humano sea más importante que una cucaracha en el contexto de los seres vivos .Todo se explica como un proceso que “tiende a la máxima organización”, partiendo de lo más elemental  y por casualidad.
    Al parecer de  acuerdo a los creacionistas actuales: la Biblia es precisa y literal, solo tienen que encontrar la evidencia que la soporte de una forma científica. Para esta postura es una aberración que el hombre provenga de seres “inferiores” como el mono, pues estamos hablando del hombre como el punto culminante del creador del universo. Atrás de todo lo creado, especulan, hay un diseño inteligente  y en el caso del ser humano trascendente.
   Ambas teorías concuerdan plenamente en que  el universo y el hombre no han existido eternamente  y que mediante la investigación científica será posible tener todas las respuestas que soporten las evidencias, sacando una conclusión final del asunto.
    Ahora bien, pensando en todo esto: ¿qué estamos buscando?, ¿evidencias científicas  sólidas o pleitos filosóficos? , ¿Opiniones soportadas en la realidad o creencias dogmáticas modernas?
    Los medios actuales representan  este debate de teorías , como si fuera una lucha de la ciencia (Teoría Evolutiva) contra la Religión (Teoría Creacionista) porque si algo tienen de fortaleza  los evolucionistas son sus teorías científicas  y si algo tienen de debilidad los creacionistas es el escudarse en la Biblia para indicar que se trata de la “ultima evidencia”  .  En este sentido ambos concluyen anticipadamente, formulando sus conclusiones  y buscando la evidencia que los soporte.
    A nivel escolar en nuestro país solo se enseña a la Evolución como una teoría científica y ni siquiera se considera la posibilidad de mencionar el Creacionismo como una segunda opción.   ¿Por qué no promover que se enseñen ambas posturas  para que los alumnos puedan analizarlas y sacar sus propias conclusiones? ; lo cierto es que en este momento, ambas están al mismo nivel: simples hipótesis en proceso de demostración.

Comentarios y conclusiones

   Ambas teorías tratan de extender su aplicación en toda rama del conocimiento humano y no solo en los orígenes, por ejemplo en lingüística: ¿las habilidades lingüísticas son innatas como dice Chomsky o se desarrollan como indican Piaget y Vigotsky? , en cuanto a la biología: ¿Surgen nuevas especies de la nada o simplemente se diversifican de las ya existentes? , ¿Viene el hombre del polvo de la tierra  o del agua de los mares?
    Yo no puedo pensar que de una explosión salga algo bueno, por ejemplo, si yo dijera que mi casa explota  y de ahí se forma una gran mansión a todo lujo; cualquiera pudiera tratarme como un loco.    Pero si digo  que “algo que no había” explotó  y lo formó todo, entonces como no hay otra solución o propuesta, ésta tiene que ser la verdad.
    Tampoco puedo pensar   que si no puedo demostrar  lo que la Biblia dice mediante un soporte científico y razonado, entonces debo de creerlo a priori, porque entonces cualquiera pudiera tratarme como un mero fanático.
    ¿Hay un balance posible? , ¿Tendrá un final feliz este enfrentamiento? Sin duda son dos polos opuestos de origen, y posiblemente todavía habrá muchas teorías por llegar para explicar  de una forma o de otra esta pregunta interna del ser humano: ¿de dónde vengo y a dónde voy?
    Para colmo, hoy en día nos encontramos tanto  cristianos evolucionistas  como con evolucionistas teístas, ¿estaremos presenciando el sincretismo de ambas teorías? Yendo al terreno meramente científico, encuentro que hay supuestos en ambos bandos que permiten la mejor explicación de sus teorías alegando siempre que  “este es un error  que los otros no han considerado”.  La ciencia en este sentido, teniendo su origen en el hombre para explicar su entorno, no es una herramienta perfecta que pueda definir la verdad última, ¿o si?
     Tomar una postura, debe de estar fundamentado no sólo en la lógica o la filosofía, sino en la evidencia que se tiene; no vivimos más en épocas de dogmas de fe, pero tampoco lleguemos  a caer en dogmas de ciencia como si fuera el “canto de las sirenas”.   Para tomar una postura hay que  pensar en lo que estas teorías implican sobre mi valor como persona  y en mi sentido de la vida. Es innegable la perfección de componentes y funcionamiento de nuestro cuerpo, ¿vino esto por casualidad o tiene un diseño específico?
      Tomar una postura debe fundamentarse en  la ciencia como la conocemos, por ejemplo en la más elemental e incuestionable ley de termodinámica descubierta por Joule y Mayer en 1842 que dice que “la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”: ¿fundamenta esto a un universo ya diseñado  o a un origen explosivo?
     En lo personal considero que el trabajo de la teoría de la creación está tomando mucho esfuerzo y enfocándose correctamente en los hechos  , tanto así que ha acumulado suficiente evidencia científica para soportarlo. Vale la pena revisar sus alcances y conclusiones , pues nos permiten ver y comprobar su impacto en nuestro mundo y tener una alternativa más fundamentada de la versión bíblica.
     Una teoría que se precie de ser científica en este sentido debe poder hablar del origen (el pasado), también debe explicar el presente  y al mismo tiempo poder extrapolarse hacia el futuro: ¿Así como pensamos en un origen, pudiéramos pensar en un final? , ¿Cuántas teorías también hay del final?
                                                                         Pedro López Eiroá
   Notas:
1)  En cada personaje referido, entre paréntesis, se incluye su período de vida en años  como referencia de la época de que se habla.

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